El duelo es una respuesta natural de nuestro organismo que reacciona ante la pérdida de alguien o algo valioso para nosotros, el cual estaba presente en el día a día de nuestras vidas.

Seguramente todos hemos tenido alguna pérdida importante en nuestras vidas o la tendremos en el futuro. Por esa experiencia que uno mismo a vivido, las personas transmiten de buena fe cuáles creen que son las mejores maneras de superarlo, creando una serie de mitos sobre el duelo, que pueden provocar que se desarrolle un duelo complicado, haciéndose más largo y doloroso.

MITO 1: El tiempo lo cura todo.

Es verdad que algunas heridas si que se curan con el propio tiempo, como proceso natural del cuerpo las desinfecta y cicatriza hasta superarlo. Pero el proceso de duelo no es lo mismo, si solo con el tiempo pudiéramos curar, nada mas tendríamos que adormecernos con medicamentos hasta que pasaran los meses hasta dejar de sentir cualquier sentimiento negativo.

En este caso la herida puede infectarse y afectar a todo el cuerpo, puede curarse pero no cerrarse bien y volver a abrir todo el dolor, o en algún caso, cerrarse pero infectarse por dentro produciendo mucho sufrimiento. Por lo tanto, el duelo puede cronificarse y tener consecuencias devastadoras en todos los aspectos de la vida de la persona afectada.

Tu duelo no se cura solo con el tiempo, sino que depende de lo que hagas con ese tiempo”

MITO 2: Expresar tu dolor te hace daño a ti mismo.

Llorar, suspirar o gemir NO son actos autolesivos, es la manera natural de expresar nuestra pena. Es posible que después te sientas vulnerable o cansad@, pero habrás aligerado un poco de peso en esa gran carga que llevas encima. No existe prueba alguna de que llorar haga daño.

Llorar no tiene efectos secundarios adversos, al contrario, ya que libera el exceso de tensión; reduce la presión sanguínea; produce distensión muscular; tiene un efecto sedante y antidepresivo; mejora el estado anímico en general. Después de llorar de forma natural, la mayoría de personas afirman sentirse mejor.

Lo que puede enloquecer a la persona en duelo no es el sonoro llanto de atreverse a compartirlo, sino el sufrimiento callado de tener que contenerlo”.

MITO 3: Expresar tu dolor hace daño a los demás.

Cuando estás en el proceso de duelo y expresas tristeza, pena o añoranza, despiertas emociones en las personas que te rodean. Seguramente, desde el respeto y el miedo a hacer daño, lo que haces es callar, tragarte el nudo y amordazar el dolor. La tristeza que da sepultada en el corazón.

Sentir dolor cuando una persona muestra su aflicción es natural y forma parte de la experiencia de relacionarnos y compartir emociones sobre las cosas que nos ocurren. No ocultar nuestra pena mientras escuchamos a alguien que nos habla de su duelo es bueno. Transmitimos que nos afecta, que lo sentimos, que amamos, que nos importa y que nos impacta lo que comparte con nosotros.

Sin la capacidad de emocionarnos no podemos estar en intimidad. Sin intimidad no podemos disfrutar de relaciones profundas”.

MITO 4: Expresar dolor es una señal de inadecuación.

Tener recursos durante un duelo significa que eres capaz de dejarte llevar cuando es necesario y de contener las emociones cuando la situación lo requiere. Mostrarse frágil y vulnerable no significa que no estés bien, del mismo modo que mostrarse fuerte e inexpresivo no significa que estés haciendo un duelo saludable.

La persona valiente no es la que oculta el sufrimiento, sino la que tiene el valor de compartirlo”

MITO 5: El dolor debe ser expresado en la intimidad.

Es cierto que muchas veces la persona en duelo pide y necesita estar en soledad con su dolor, y que la introspección y el aislamiento son elementos necesarios en el proceso de recuperación. Pero también es una gran verdad que los seres humanos necesitamos a los demás para aliviar el sufrimiento y darle sentido. El duelo es una vivencia relacional.

Según los estudios sobre el duelo, quienes realizan bien el proceso, quienes se recuperan mejor, son aquellos que tienen a otras personas con las que compartir, a los que los amigos o la familia no abandonan a pesar de todo. Las personas que no tienen a nadie con quien hablar sobre lo que está viviendo, de sus preocupaciones, miedos o ansiedades, son las que tienen mas posibilidades de desarrollar un suelo complicado y acabar en una depresión.

El duelo es una herida provocada por la falta de relación, que sólo puede curar dentro de otras relaciones”.

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